SIN MIEDO A EQUIVOCARNOS

By: Sandra Nuñez

A veces las cosas suceden y no sabes muy bien por donde tomarlas, no sabes si es un guiño del destino,
o una piedra en el camino pero el cao es que estás ahí y tienes que tomar una decisión.

Tomar decisiones siempre supone un riesgo: el de poder equivocarnos. Pero no hay que tener miedo
a tomar una decisión aunque ello suponga que puedes equivocarte, pues el miedo nos atenaza y nos
domina pero en ningún caso nos ayuda a tomar decisiones.

A veces equivocarnos es una bendición que nos enseña a levantarnos y a seguir hacia adelante aunque
nunca hubieras imaginado tomar ese camino, lo importante es seguir intentando cumplir los sueños que
siempre hemos tenido. Puede que se te cierra una puerta para que se te abre una ventana con vistas al
mar.

Hemos perdido esa frescura de cuando éramos niños, esas ganas de afrontar retos, sin importarnos el
resultado de los mismo y con el único objetivo del placer de la aventura. Montábamos en bicicleta nos
caíamos una y otra vez, no se sabía muy bien si con el objetivo de aprender a montar en bicicleta o bien
por el reto que era volverte a subirte una vez que te habías caído. Pero no pasaba nada por caernos,
lo asumíamos como parte del aprendizaje. Te caías, te levantabas y a volverlo a intentar. Sin embargo
ahora la sensación de fracaso si nos caemos es tan fuerte que a penas nos deja intentar nuevos retos y
preferimos la comodidad de las cosas conocidas.

Una de las muchas virtudes que tiene la sociedad americana y que especialmente admiro, es el merito
que se concede a aquella persona que habiéndolo intentado, han fracasado y no por ello ha dejado de
volver a intentarlo.
Conocen de la dificultad de los retos y por eso aplauden a quien aprende a levantarse tras una caída,
lo que anima a que emprenden negocios de todo tipo y si no funcionan pues vuelta a empezar. Los
tramites son sencillos, agiles y hasta en ocasiones comprensibles con aquellos emprendedores que
han fracasado en su intento de triunfar, se te anima tantas veces a conseguir el triunfo que a veces no
te queda mas remedio que lograrlo y si no, siempre te queda levantarte, limpiarte el polvo y volver a
intentarlo…. Sin miedo al fracaso, como cuando éramos niños.

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