Una Mano Amiga

Por Sandra Nuñez

Después del esfuerzo realizados al dejar atrás a nuestras familias, amigos y países, nos
imaginamos que nuestra llegada a Estados Unidos será todo un camino de rosas, con una calida bienvenida pero nada más alejado de la realidad.

A pesar de que no podamos quejarnos ni por un momento, recordemos que somos afortunados por vivir en un país como este, hay momentos sobre todo en los primeros meses, en que todo se convierte en una montaña difícil de escalar y más difícil todavía, encontrar a alguien que te guie en ese camino.

Les pido que por un momento, recuerden esa primera mano amiga y desinteresada que
encontraron a su llegada. En mi caso como si de la película que le dio nombre se tratara, fue
Tizoc. Me demostró que pese a haber alcanzado un éxito profesional y personal difícil de igualar y muy fácil de envidiar, seguía siendo una persona de corazón puro y mirada limpia, por muy difícil de creer que resulte.

Cuando abandonó su México natal hace más de treinta años en su maleta solo rebosaba la ilusión,
apenas unos pesos en los bolsillos y un camión lleno de animales de circo, sí, sí han leído bien, de circo. El quería triunfar en el mundo del espectáculo, y vaya si lo ha conseguido.Como se pueden imaginar, en la frontera le hicieron abandonar la idea de los animales de circo, pero pese a todo los inconvenientes, consiguió su preciada visa y treinta años después de esta llegada triunfa, en la que apenas hablaba inglés y sin haber escatimado en sacrificio, esfuerzo y malos momentos, ha demostrado que en un país como EEUU se puede triunfar aunque haya que ganarlo con cada gota del sudor de tu frente.

Actualmente es uno de los ingenieros jefe de iluminación del segundo hotel más grande del
mundo, ha girado con las bandas y solitas más importantes de la escena mundial y sigue
demostrando que por muy alto que llegues, no debes olvidar tender la mano aquellas personas que están mas abajo, como fue mi caso.

Personas así nos enseñan a todos lo que estamos luchando por nuestro huequito en una ciudad como Vegas que nuestra mayor apuesta debiera ser alcanzar el éxito no solo en el lo económico, que se puede conseguir, sino el éxito como persona, que como diría un mago de circo, es el más difícil todavía y yo queridos lectores tuve el privilegio de que me lo enseñara el Indio Tizoc.

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